Cuando empecé a aficionarme a la montaña cayó en mis manos un libro que todavía recuerdo con una sonrisa. Lo encontré en una tienda especializada y tenía un título difícil de olvidar: «Cómo salvar tu culo».
Su autor, Cody Lundin, es un experto estadounidense en supervivencia que años después se hizo conocido por aparecer en programas de televisión. Más allá del título, el libro estaba lleno de consejos muy interesantes, y uno de los temas que más me llamó la atención fue el peligro del exceso de calor.
Cuando pensamos en accidentes en la montaña solemos imaginar tormentas, caídas o hipotermia. Sin embargo, la hipertermia también puede convertirse en un problema serio, especialmente durante el verano o en rutas largas con poca sombra.
En este artículo quiero compartir algunas ideas que aprendí entonces, junto con mi propia experiencia después de muchos años caminando por la montaña.
¿Qué es la hipertermia?
La hipertermia aparece cuando el cuerpo genera o absorbe más calor del que es capaz de eliminar.
Si no se actúa a tiempo, una simple sensación de calor puede acabar convirtiéndose en una emergencia médica.

Primeros síntomas del exceso de calor
Los primeros síntomas suelen ser:
- Sed intensa.
- Sudoración abundante.
- Dolor de cabeza.
- Mareo.
- Náuseas o vómitos.
- Sensación de debilidad.
Si la situación continúa empeorando pueden aparecer:
- Calambres musculares.
- Pulso rápido.
- Confusión.
- Somnolencia.
- Pérdida de conciencia.
En los casos más graves puede producirse un golpe de calor, una situación potencialmente mortal que requiere atención médica urgente.
Cómo ayudar al cuerpo a perder calor
Nuestro organismo funciona como el sistema de refrigeración de un motor.
El calor generado por el esfuerzo físico pasa a la sangre y ésta lo transporta hasta la piel, donde se libera al exterior. Cuando hace mucho calor, el cuerpo utiliza además el sudor para aumentar esa capacidad de refrigeración.
Por eso hay dos aliados fundamentales: el agua y mantener la piel protegida del sol.
Una quemadura solar importante dificulta que la piel haga correctamente su trabajo, así que protegerse del sol es mucho más que una cuestión estética.
Mi experiencia con la ropa
Aquí voy a contar algo que seguramente sorprenderá a mucha gente.
La mayoría de prendas técnicas están diseñadas para evaporar el sudor muy deprisa. Son muy cómodas y normalmente son mi primera opción.
Sin embargo, cuando realizo rutas muy calurosas donde sé que voy a encontrar agua con frecuencia, suelo llevar también una camiseta de algodón en la mochila.
Si noto que el calor empieza a ser excesivo, la mojo completamente en un río o una fuente antes de ponérmela. En mi experiencia, la sensación de alivio es enorme.

No es una recomendación universal para cualquier situación, pero es un recurso que a mí me ha funcionado durante años en recorridos donde siempre dispongo de agua para volver a mojarla cuando es necesario.
Si el cuerpo está muy caliente, conviene empezar mojando las manos, la nuca y el cuello antes de empapar toda la camiseta, ya que el cambio de temperatura puede resultar bastante brusco.
La importancia de la hidratación
Ningún truco funciona si falta agua.
Cuando el cuerpo empieza a deshidratarse disminuye su capacidad para producir sudor y refrigerarse, lo que hace que la temperatura corporal siga aumentando.
Por eso nunca salgo a caminar con menos de dos litros de agua, y muchas veces llevo bastante más dependiendo de la ruta y de la época del año.
Un pequeño truco que utilizo es observar el color de la orina. Si deja de ser clara, entiendo que necesito beber más agua cuanto antes.
Eso sí, conviene hidratarse de forma progresiva durante toda la actividad y no esperar a tener mucha sed.
Consejos para hacer senderismo con mucho calor
Además de beber agua y controlar la temperatura corporal, hay algunas medidas muy sencillas que reducen mucho el riesgo:
- Comienza la ruta temprano.
- Evita las horas centrales del día.
- Busca la sombra siempre que puedas.
- Utiliza gorra o sombrero.
- Aplica protector solar varias veces durante la ruta.
- Reduce el ritmo si notas que el calor empieza a pasarte factura.
- Lleva siempre más agua de la que crees que necesitarás.
Conclusión
Disfrutar de la montaña en verano es una auténtica maravilla, pero el calor merece tanto respeto como el frío.
Aprender a reconocer los primeros síntomas de la hipertermia, mantenerse bien hidratado y adaptar el ritmo de la ruta puede evitar que un buen día de senderismo termine convirtiéndose en un problema serio.